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¡Estamos de vuelta! |
Como decíamos ayer, uno de mis grandes descubrimientos de
este año ha sido la comunidad cosedora-tejedora y los guiños y relaciones tan
bonitas que van surgiendo al tomar parte en ella. Recientemente me he visto
obligada a pasar muchas horas de trabajo ante un ordenador y no he tenido tiempo
ni energías para poder dedicarme al blog. Pero el deseo de volver a asomarme aquí es tan
grande que con gusto estoy reservando el tiempo de compartir mis cositas y
visitar a esas otras autoras a las que tanto echo de menos.
El blog me ha dado la oportunidad de compartir costuras a
distancia, tejer al ritmo de otras personas y encontrarme con ellas en foros y
otras redes sociales. Y ese disfrute de lo compartido también me ha animado a
buscar personas que tejan o cosan físicamente juntas, como es el caso de mi
última experiencia ganchillera, con la que tenía un guiño pendiente que cumplo
en el post de hoy.
“Kaixooooo!” Primeras palabras del pollito recién salido de
su cascarón de ganchillo. Este apareció durante unas tardes de miércoles que
pasé en muy buena compañía gracias a un taller de amigurumi organizado por la
asociación Egizu de Getxo. Aunque ya tenía
una larga experiencia haciendo ganchillo y amigurumis, siempre se aprende algo
nuevo, como a coger bien la labor, que en mi caso era una necesidad urgente.
En este
grupo encontré un espacio en el que disfrutar de la compañía de mujeres muy
dispares, realizar una actividad lúdica en un entorno euskaldun y reencontrarme
con una vieja conocida descubriendo que compartíamos la afición por el
amigurumi. Ella es Uxue, la profesora en este taller, una persona tan
dulce como creativa a la que ya no volveré a perder la pista gracias a su blog y su facebook.